El verde nace en Dublín, por Ernesto Colman viajes

No hay ninguna razón para no viajar a Dublín. Pero quizá el problema resida en que tampoco hay un gran argumento para hacerlo, al menos a priori. En palabras de Ernesto Colman Viajes, esta diminuta capital europea siempre parece necesitar un justificante para que alguien se acerque a verla, ya sea la visita a un ser querido –es destino de emigración por excelencia-, el aprendizaje del idioma o el fanatismo por la película/fenómeno de Titanic, cuyo museo ha sido recientemente inaugurado.

Dublín se merece algo más de atención. Maltratada por la Historia, siempre ubicada entre la pobreza y el conflicto con Inglaterra, la ciudad se las ha apañado para configurar un ambiente rico y variado, del literario al vegetal –con ese espectacular acantilado en Howth-, del monumental al espirituoso. Ernesto Colman lo deja claro: una vez allí, el motivo por el que nos hayamos desplazado se multiplicará por cien.

Dublin, nuevo destino elegido por Ernesto Colman

Ernesto Colman nos muestra las vistas del acantilado de Howth

Si bien, como decimos, la entrañable ciudad carece de un gran emblema turístico que sirva de atracción, también es cierto que su oferta abarca cualquier interés que tenga el visitante. La prisión de Kilmainham, del siglo XVIII, testigo de la tragedia independentista del país; el castillo, originario del siglo XIII, o la resplandeciente Trinity College, hogar de mentes privilegiadas de ayer y hoy, satisfarán por completo a los turistas más intelectuales. De este último lugar Ernesto Colman Viajes nos chiva una traviesa leyenda con el campanario del recinto como protagonista: el tañido de la campana cuando un estudiante pase por debajo le condenará a los suspensos de por vida; además, su sonido al paso de una joven revelará su intacta virginidad.

Ernesto Colman y el campanario del Trinity College

Ernesto Colman y el campanario del Trinity College, terror de las doncellas

No hay que pasar por alto la vida nocturna, pues el ambiente empapa las siete noches semanales de Dublín. Las condiciones sociales, todavía bastante marcadas, desaparecen al amparo de una buena cerveza Guinness. En este sentido, el legendario Temple Bar, segunda casa oficial de James Joyce, da buena cuenta de ello. Sus huellas, junto con las de Oscar Wilde y George Bernard Shaw, son palpables en toda la ciudad. De los mil encantos dublinescos, afirman desde Ernesto Colman, debemos encontrar el que nos convenza del viaje. Allí descubriremos los 999 restantes.

Ernesto Colman en el Temple Bar

Ernesto Colman asegura que el Temple Bar es uno de los lugares emblemáticos para degustar una Guinness

2 pensamientos en “El verde nace en Dublín, por Ernesto Colman viajes

  1. pollianna dice:

    parece super buen destino! quizá encuentre alguna buena oferta para Roma-Dublín ❤

  2. gonzana dice:

    bonita ciudad, se merece un video

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